Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de agosto de 2010

Sueño

Estábamos atrapados en una casa quinta. Gente mala no nos dejaba salir, pero lográbamos salir para avisarle a una familia que dormía lo que estaba pasando.
Al lado mío una mujer reclama por una hija, habla raro, habla mal. La hija que ya es adolescente no entiende nada. La mujer llora y dice que cuando la habían venido a buscar se puso boca abajo estando embarazada en la bañadera para que no la vieran. Me pone muy triste.
Volvemos a la casa quinta por una escalera que asciende, en la cual hay un grupo de bailarinas con corsetes rojos y negros esperando subir. Hay una que se masturba. ¿?
Arriba "el malo" se da cuenta que habíamos salido, vienen a buscarnos. Yo sigo hablando como si nada. Las agarran a las otras dos.
Dudo en escaparme por atrás de una chapa, pienso en clavarle un cuchillo en el pie a otro sujeto titulado como "malo", pero no me animo. Porque si lo hiciese, después ¿qué?

Me desperté y pensé que los sueños son mensajes enviados por otros desde otro tiempo.
La pregunta es: quién me mandó este extraño mensaje y sobre todo, qué quiere decir?!?!?!

sábado, 1 de septiembre de 2007

Me fundí

ALGO DEL PLUMÓN se repitió en el sueño. Esa sensación de estar tibio con el otro en una distancia tan pequeña que parece inexistente, pero que está. No hay contacto, no hay un tocarse, pero está ahí. Ahí al lado, y con eso alcanza.
Cada vez que mi mente vuelve a investir la imagen del plumón, se despolariza toda la piel como si fuera un botón de prender y apagar.
En seguida me acordé de la escena que vimos ayer de TOP SECRET cuando a la protagonista se le encienden los senos, acompañada de un sonido indescriptiblemente grave e industrial.

sábado, 18 de agosto de 2007

Farándula

No sé porqué, pero estábamos en la pileta del cantry con Graciela Alfano y su pareja, Matías Alé. Ella brillaba en su bronceado y sonreía. Tenía un tapado de piel blanca. Una niña de pelo negro le pregunta con voz aguda: ¿Y porqué no tienen hijos? Y yo, haciéndome cargo de la respuesta, abrazando a Matías de costado, le respondo: "Bueno, ahora Graciela encontró a su príncipe... tienen que trabajar, y después van a tener hijos". Yo era algo así como una íntima amiga de la pareja, y compartía con ellos un findesemana burgués.
Después caminamos con Hugh Grant por el bosque interno, entre unas casas de madera y el pasto húmedo. Él por momentos usaba anteojos negros, y después se los sacaba y sonreía. Eso sí que me acuerdo, sonreía mucho. Tenía los ojos celestes, y su expresión clásica de incomodidad.

miércoles, 8 de agosto de 2007

La Plata

Una reunión en la casa de un pariente, en provincia. No había mucha comida. Uno de mis primitos, vestido (disfrazado) de algún superhéroe anaranjado que inventé, bailaba cumbia villera y los demás invitados, ni bola, al pobre niño. Yo, era una de esas invitadas. Me resultaba extraña la situación. Los adultos estaban inquietos.

Tal encuentro era en La Plata. ¿Te das cuenta del juego de palabras? le dije a mi hermana cuando me vino a despertar. Ni yo entiendo ahora ese "juego de palabras", que en su momento, tenía tanto sentido.

Después nos fuimos de esa incómoda reunión. Partimos a la inauguración de un local de muebles y ropa de mujer. Nos acostamos en los sillones (que de por si tenían un aspecto futurista, como la exposición que hubo hace poco sobre muebles imposibles) y algunos se quedaron dormidos. Recuerdo la imagen de mi tía , de espaldas durmiendo .

Por alguna razón que todavía no está clara, me retiro de la inauguración, que creo, iba muy bien.

El problema surge aquí, cuando no sé como regresar a la casa. Camino por unas calles de tierra, unas motos pasan por mi lado. Hasta un taxi se detiene y me abre la puerta , lo cual me asusta menos de lo que debería.

Empieza a caer la noce y una voz en off, la cual reconozco como la de mi hermana, me dice "ojalá que no estemos en La Plata"-

y ahí despierto, confundida. ¿La Plata? Yo nunca fui a La Plata!

Moraleja: alejarse de la tía chuche cuando se juega al Juego de Claudia, asegurándose así de que no vea vuestras cartas, porque ésta tía, es tramposa. Muy tramposa. Es capaz, hasta de decir cosas como: ¿Qué preferís? ¿darme tus cartas o que las diga en voz alta?. Igual, tía, tus sobrinos, te amamos!

martes, 31 de julio de 2007

Subte

Uno de esos sueños donde estoy adentro mío y no como en otros, que veo todo desde afuera. Estábamos en el subte. Hacía mucho calor y estaba lleno de policías o personas sin quizás esa denominación y uniforme, sino sólamente con el mismo cargo. Cuestión que el calor me abomba y no entiendo muy bien lo que veo. La gente corre y me empuja. Me quedo cada vez más atrás. Hay una chica de tez oscura, con pelo castaño que me mira y no entiendo qué me quiere decir. Una fuga de gas señorita, hay que evacuar, me dice alguien. Ahí todo se nubla y no sé más.

Moraleja
No meter la leche ser en el microondas, pues pueden pasar cosas muy raras.

Un gendarme

Estaba con otra persona en algún lugar húmedo, con caminos de tierra. De golpe, de nuestras carteras, sacaron dos grandes ladrillos de marihuana y todo se vino abajo. Nos llevaron a una especie de patio con una mesa. Allí apareció un cana, un sub oficial bastante joven, morocho, pero no estaba vestido de policía sino de gendarme, estaba de marrón caqui.
El gendarme iba y venía y mientras hacía trámites burocráticos de su profesión, me dijo: Esto, mínimo, dos años. ¿Pero qué pasó? Yo le dije la verdad, que lo había comprado para mi novio y que era un regalo. Ahora que lo repito, veo lo poco creíble de mi verdad.
En algún momento que no puedo precisar con exactitud, el gendarme morocho decide abrazarme. Nos abrazamos fuerte. Yo lloraba desde hace rato. Pronto sentí su abultado sector genital presionanándome, pero no dije nada. Seguí abrazándolo, y caminamos así, abrazados, hasta un cuarto en una especie de conventillo con esas puertas de tiritas plásticas de verdulería. Ahí me dejó, como si me estuviera ayudando, escondiéndome.
Después empezó a llover torrencialmente, y encontré una terraza desde donde podía meterme en un petit hotel. Me detengo a leer el cartel de la puerta antes de violar la porpiedad privada. Decía: cuidado gato muerde. Pensé: ¿cuán terrible puede ser un gato que muerda?
En el petit hotel estaba mi hermana, tirada en un sillón, haciendo migas. La reté, y seguí camino. Seguía lloviendo y el techo y la ventana de mi auto estaban abiertos. La gente se reía. Llegué a una mesa donde dejé un omelette en un taper. Veo cuatro personas que lo chusmean, algunos dicen no gracias y un señor en inglés me dice: Thank you, this is a barbacue. Como yo estaba de paso, le hice el siguiente chiste: An anonimous barbacue! Y seguí camino.

miércoles, 18 de julio de 2007

Soñé con él

ME invitaba a su casa. Yo iba en subte. Iban llegando otros invitados a los que él les hacía preguntas como para empezar a charlar, pero los invitados contestaban tímidos y en fade out como que no generaban ese ambiente de incluírme en la charla. Vi algunas instalaciones de su casa: En la cocina sobre la vacha había una planilla de trabajo la cual recuerdo a la perfección. Estaba fotocopiada.
En el living mientras me presentaba a algunas amigas sentía la imperiosa necesidad de hacer pis. Fui al baño y ví una pared tapada con una cortina de baño color salmón, toda húmeda. No hubiese querido frotar mi espalda contra ella.
Había muchos elementos apilados cerca del inodoro.
Antes, o después, me tenía que encontrar con mi hermana. Nos mandamos un mensaje de texto que decía "esto no es ficción".
Busco la salida del subte y pregunto a una almacenera. Me dice que debo caminar 15 cuadras o puedo tomar una especie de cueva-tunel.
Entra un sujeto mojado al almacén que trae bajo su axila ropa que le había lavado. Saca un short igual a mi calza que compré esa vez en el chuí.

Moraleja
Minutos después comprobé que sí se realizan deseos en el sueño porque me levanté con unas ganas de hacer pis tremendas.