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viernes, 23 de mayo de 2008

Resumen de la semana

Y BUENO NADAESO. Yo dije que claramente no puedo seguir almorzando a las 3 de la tarde una ensalada con tanta cebolla. Que me hace mal. Y no. No-va-más. Y ahí aplasté una hormiga contra la mesa, como afirmando que la cebolla en la ensalada no-iba-más. Aunque te laves los dientes, uses PLAX, te pases hilo dental y comas tic tac la cosa sigue igual. ¿Entendés? No tiene que ver con la boca. Es el estómago.
Es el estómago, me dijo. Repitió lo mismo que yo decía pero mirando para abajo. En realidad mirando para abajo, hacia el costado. Y se quedó pensando, como si se hubiese acordado de algún estómago o de alguna historia relacionada con el abdomen, la buzarda o la zapán. Pero no contó nada. Siempre con ese gesto hacia abajo para el costado de querer contarte una historia medio melanco y no hacerlo. De quedarse con las ganas, o de ni tener ganas de contar una historia que se había olvidado todo este tiempo.
Yo pedí la cuenta y me fui, no me dieron ganas de saludarla, siempre tan calladita en esa ventana de bar de cancha, de pelotas y banderines. ¿Viste la gente calladita? ¿Ubicás? Como que te da ternura y al mismo tiempo la querés matar. Es como que decís: ¿Y para qué te quedás callada? ¿Querés que te pegue? No sé de dónde saqué la violencia, a mí nunca me levantaron la mano, ni el codo. Pero con ella no sé, se me pianta un jugador. Bueno, ¿vos qué vas a pedir? Yo no sé porque no leo el menú. Ahora hacen la letra minúscula, así que leeme.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Amiga Fiel

Tu, que siempre has estado en los peores momentos
Tu, que me has librado de los más terribles tormentos
A tí este poema dedico
Aunque a mi blog lo lean 3 y pico
Tú, que sabes calmar mis ansias y borrar mis desgracias
A tí, pues, amiga mía, amiga fiel
Eres para mí como la abeja lo es para la miel.

miércoles, 10 de octubre de 2007

helado

MI CORAZÓN es de frutos del bosque en realidad, me dijo antes de irse. Y yo me quedé así, medio gagá. Me quedé pensando, qué lindo, me lo comería aunque no fuera cierto lo de los frutos. No, a su corazón no, a él: me lo comería de a mordiscos toscos.

Cómo le pude haber dicho lo de los frutos, qué mersa que soy a veces, pensó y se retorció de verguenza propia. Para qué dije eso, ¿de qué me sirve?

TENDRÍA QUE haberle festejado un poco menos el comentario: ahora va a pensar que estoy muerta por él, o que es un idiota y me dio lástima. No sé qué es peor. Cómo me aguanto y cómo hago para que sepa que no, que no es un idiota, y que tampoco es que estoy muerta, sólo me lo quiero comer, que es distinto.

La mina me volvió loco hoy. No quiero darme manija, pero estoy re enganchado. Qué tonto soy, ¿ahora cómo arreglo ese chiste de mierda? Espero que no lo haya escuchado... Pero si se rió un montón (debe pensar que soy border o algo así), es obvio que lo escuchó, la puta digo.

YA SÉ: le mando un mensajito de texto diciendo que me olvidé de decirle que tenía helado en la comesura derecha y que la gente se iba a reír de él si no se lo limpiaba. No. Hacerlo sentir un tarado es lo último que tenés que hacer, pensá en otra cosa, escribile un poema. ¿Un poema?

Encima las ganas de mear que tengo, es que no quería decirle que iba al baño, es cualquiera decir: "Disculpame un segundito que voy al baño", o algo así.
Disculpe, señor, ¿puedo pasar al baño?, ya está, ya se lo dije a este mozo que me miró mal pero me dejó pasar. Si iba al baño con ella iba a pensar que me estaba masturbando, es obvio. No iba a poder hacer pis porque iba a estar pensando que estaba tardando mucho.
Uia!, ¿qué carajo tengo en el labio? No, helado, no, no puedo ser tan salame. Ya fue, esta mina debe estar hablando con su mejor amiga del pelotudo que le pagó un cuarto de Munchis. Mañana la llamo a mi exnovia.

Agradecemos la participación de Monchi

martes, 25 de septiembre de 2007

Atrás de la cámara

Se levanta. Ya le pesa respirar y todavía no empezó. En realidad no se levanta, se despierta. Mira el reloj varias veces: maldito aparato moderno, ¿para qué? se pregunta. Mueve los brazos por debajo de la almohada y estira el abdomen. En realidad no es un abdomen, es una gran, voluptuosa y magínifca panza. Apreta la cabeza contra la almohada y se le forma una gran papada. Siente la incomodidad del sobrepeso hasta en el más mínimo de los movimientos faciales. Se sube un gato a su cama y lo patea mientras dice para sí, gato de mierda.
Después de hacer pis vuelve a la cama. Se zambulle como si fuera una ballena encayada y no se mueve. Hace meses que siempre hace lo mismo: llega tarde a todos lados.
La cocina es un asco. Ha decidido no limpiarla, y acumula bolsas plásticas y sachetes al costado del lavarropas. Se saca la bombacha de su trasero y mientras abre la heladera dice: para qué compré ese lavarropas, dios santo.
En la heladera hay varios potes de dulce de Leche San Ignacio, un paquete de pan de salvado y dos huevos.
Se sienta con el pan y el dulce de leche en una silla de madera que está a punto de explotar. Agarra su cámara y miralas fotos que tomó el día anterior: cuerpos esbeltos, caras sonrientes, caras famosas, vestidos de lujo, hombres apuestos abrazan mujeres más apuestas. Se rasca uno de los varios rollos de su abdomen y sigue pasando las fotos. Por algun extraño motivo, no se cansa de ser fotógrafa del espectáculo. Corre con el pie a uno de los gatos y se va al cuarto a vestirse. Hace días que usa el mismo pantalón, pero no le molesta.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Juraría que lo vio ll

Camina las mismas 4 cuadras de siempre. Las mismas casas, las mismas puertas, la misma vieja baldeando y hasta el olor fétido que sale de esa pobre mujer que detiene el trapo para dejarla pasar. Abre la puerta, suena la campanilla y se sonroja cuando las miradas se posan sobre ella. Pocos segundos después, ya está metida entre historias de piratas en altamar en busca de tesoros, islas en lugares remotos, amores correspondidos, asesinatos y misterios por resolver. Se pasea así, por los pasillos de su librería preferida, deslizando las yemas de los dedos por los lomos de los libros, tocando los grabados y las hojas sin estrenar. Se detiene en la sección de Novelas De Ficción y se para frente a una larga estantería. Elige al azar un ejemplar y lo hojea. Nada interesante. Toma otro, distinto, una edición más vieja y al sacarlo del estante, le parece ver a alguien detrás, en el otro pasillo. Baja la cabeza e intenta mirar otra vez. Achica los ojos, se concentra.Ahí está. Es él. No hay duda alguna, su traje, su bigote, su postura. El libro se le cae de las manos, lo recoge y corre a dar la vuelta. Cuando llega al pasillo donde le pareció verlo no lo encuentra. Camina por los pasillos del local, tratando de que sus ojos se encuentren con los suyos. Pero el no está, quizás nunca estuvo y ella! tan convencida. Juraría que lo vio.



Moraleja: dar cuerda al reloj y salir con paraguas si anuncian lluvias torrenciales (más que moralejas, notas mentales)

domingo, 9 de septiembre de 2007

Juraría que lo vio

Ella entra al bar por la puerta principal. Ha caminado por la calle por más de dos horas, con el frío golpeándole la cara. Al entrar, el aroma a café y dulces, le renueva el alma. Se sienta en una mesa próxima a la ventana y desde allí, toma su café con leche de siempre, moja la medialuna y suspira. Afuera, la gente camina apurada, hacia sus trabajos y compromisos. Se chocan, se disculpan y avanzan. Ella piensa, mira y piensa. Y así, pensando, depronto, lo ve. Lo ve entre la gente, como si nada, caminando por la calle, mirando polleras. Pide la cuenta, rápido. Busca monedas en el fondo del bolso y deja unos cuantos pesos. Quedate con el cambio, grita mientras atraviesa la puerta de salida. Una vez afuera, lo busca con los ojos que se pierden entre el tumulto de gente. Pero él no está, quizás nunca estuvo y ella, tan convencida. Juraría que lo vio.

Moraleja: si depronto hace calor y encontrás un par de ojotas que combinan con tu pollera veraniega pero hace mucho no usabas, tratar de recordar por qué descansan en tu placard. Después ,si no, te andás quejando de ampollas y dolores.

jueves, 6 de septiembre de 2007

la falta

Mirá que todo este tiempo lo tuve acá y nada ¿eh? Te digo, ni sabía que lo tenía. Pero tenía que venir la otra a decirme con tono teen: "Ay me prestás este libro?" para que yo empezara a sentir la ferviente necesidad de tenerlo. Qué se yo si lo iba a leer, no me vengas con esas preguntas. Te estoy diciendo que hace años que lo tengo acá archivado y que recién ahora, cuando la otra me lo pide, recién ahí lo quiero tener enfrente mío. Sí, ya sé que siempre me pasa lo mismo, pero bueno te lo quería contar. Si te molesta que te lo cuente no me escuches y listo, lo dejamos aca. No, no estoy yendo a la psicóloga, ¿por? Después me decís que yo salgo con cosas agresivas, ¿Qué es esa pregunta? ¿Pensás que debería volver? Decímelo, no tengo problema.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Clima

PROBABLEMENTE estés al tanto de la tesis que voy a presentar en Guadalajara el mes entrante. ¿Ah no? ¿No sabías? Cómo cambian las personas, Alberto. Creía que tú siempre estarías al tanto de las novedades en el círculo penal, y mírate ahora, ¿hace cuánto no lees el boletín oficial?
Te decía Alberto, he estado trabajando en una tesis con un equipo de investigación y es momento de presentarla. No sé qué te parecerá, espero que puedas echarle un vistazo. Te he traído una copia.
Pues te comento al pasar que he estado trabajando con una muestra bastante grande, hemos logrado reclutar doscientas personas para nuestro proyecto. Durante años hemos estado comprobando que el humor de nuestros investigados variaba proporcionalmente a la temperatura y el clima. Lo sé, nunca creíste en esta idea. Pues hemos comprobado que el humor de las personas está en directa relación con el clima, y sino compruébalo tú mismo. Vamos no te hagas el duro. Venga, Alberto, abre la ventana, dime cómo te sientes con este frío húmedo que invade el cuarto. ¿Logras ver que no hay siquiera nubes? ¿Que se trata solo de un infinito cielo blanco?¿Y cuando una fina gota se te pega en la cara? ¿Qué haces Alberto? ¿Estás llorando? Venga joder, eres un juez de la corte nacional, cómo vas a ponerte a lloriquear así como un niñito. No cambias más, déjate de pavadas y cierra la ventana, vamos. No, aquí nadie se va a suicidar, vamos joder, no me hagas renegar, bájate de ahí.

sábado, 18 de agosto de 2007

Cocina Roja

Las gotitas de sudor, iban bajando de a una, despacito, suaves por su espalda. De un manotaso se secó la frente, sabiendo muy bien que eso no era lo que la incomodaba. Se dejó caer en el piso, se tomó las rodillas y cerró los ojos. No entendía por qué le latía tan fuerte el corazón. No era la primera vez que decidía terminar así una relación. El dicho bien decía la cuerda se corta siempre del lado más débil, y ella sólo trataba de cortar esa cuerda. No era tan terrible.

Sus manos se posaron sobre el cuello de èl. No pudo controlarlas ; ya no escuchaba los gritos de Ernesto pidiéndole por favor no, ni a Oscarsito llorando en el otro cuarto, ni siquiera notaba la interferencia de la radio que tanto solía irritarla. De pronto, su sudor, se tiñó de rojo. También su ropa, sus manos y el torso de Ernesto, que unos segundos después dejó de respirar.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Ñoqui

Don Mirlo llega todas las mañanas tipo 7.28. Lo digo con minutos exactos porque el tipo llega siempre a la misma hora, salvo cuando hay problemas con los trenes. Por eso el Sr Martín ya sabe, si son más de las 7.30, hubo problemas en el tren; algún suicida, un accidente, paros y trueques. Cosas que pasan en la vida de los ferroviarios.
El Sr Martín conoce a Don Mirlo hace más de 10 años, pero en realidad, no lo conoce mucho. El tipo es medio serio, simpático, pero serio. Se queda callado atrás de su mostrador, concentrado en hacer los ñoquis del mismo tamaño y ponerlos en sus cajas, uno por uno. No sé si los ñoquis se ponen en cajas, ni si se ponen de a uno, pero así me lo imagino a Don Mirlo. Parece que el tipo nació en Tucumán, y se vino a probar suerte a la capital.
El Sr Martín no sabe muchas más cosas de Don Mirlo, pero así está bien. Cada tanto un suspiro, una mirada por la ventana, y listo, a otra cosa mariposa. Don Mirlo vive en Lomas, y de vez en cuando, dos veces al año, visita un sobrino en Pergamino. Nada más.

martes, 7 de agosto de 2007

Puentes

Han pasado horas desde que se sentó en ese sillón. Espera y desespera. Aguarda su llamado, impaciente. Se pregunta cuánto tiempo más podrá aguantar y piensa en la última vez que lo vio. Caminaban por las calles del microcentro, besándose en silencio. Sus pensamientos se desvian por un momento en el informe que debe entregar para el viernes. Se levanta, suspira y sonríe con tristeza. Se dirige hacia su bolso, colgado en un perchero. Lo abre, con cierta esperanza de encontrar algo que la sorprenda, nada. Sus libros, su agenda , su billetera.Se prepara un café, que en realidad ya estaba preparado, sólo lo recalienta, y se sienta en el sillón otra vez. Convencida de que ya no le importa, intenta leer unas páginas de la novela que compró ayer. Llegado el cuarto párrafo, cae en la cuenta de que ha estado pensando sólo en él, pasando por encima de las palabras sin leerlas. Oraciones y oraciones que no ha comprendido, porque sólo puede pensar en ese llamado, que no llega. Pero ella no va a llamarlo.
Enciende la televisión para despejar la mente. No encuentra más que una aburrida película francesa. Pasados los quince minutos Matilde se ha quedado dormida.
Hora y media después, despierta.

Suena el teléfono y se sobresalta. Estaba soñando que era un Eduardo distinto, con más barba y más gordinflón. Pero eso no lo recordará en ese preciso momento, sólo recién cuando se levante por la mañana para ir a la oficina y se entere de la noticia. Por ahora sólo enciende la luz desde la cama. Sin abrir los ojos, tantea el teléfono, Hola?

Moraleja: yo dibujo puentes para que me encuentres,
un puente de cera, con mis acuarelas,
un puente colgante con tiza brillante,
hago cien, diez , uno, no cruzas ninguno!

domingo, 5 de agosto de 2007

Un Cura

María Raquel De Los Ángeles nació en una familia carenciada de un pueblo sin importancia. Desde pequeña, su madre la involucró en las encíclicas papales, colección de 12 tomos que guardaba con sumo cuidado en su mesita de luz. Una vez por semana María Raquel los repasaba con una franela y un poco de limpiavidrio: debían quedar impecables.
Años después su madre decidió enviarla a un monasterio en la estepa. En la pequeña torre, sólo cabían dos personas: El cura y ella. Las escaleras diminutas y las enanas habitaciones los obligaban a caminar encorvados.
María Raquel de Los Ángeles se enamoró perdidamente del Cura Héctor . Pero él, a sabiendas de los mandamientos, no tardó en ignorarla y durante años no cruzaron más que cordiales saludos. María Raquel estaba desvastada y le suplicó al Cura Héctor que al menos le diera una oportunidad, que vivieran una vida común y corriente, que lo intentaran.
- Cura Héctor, os lo suplico... acaso nunca has soñado con una vida normal? Fuera de este monasterio?
- Hermana María Raquel.. no has entendido nada todos estos años. ¿Qué has estado leyendo? ¿Has traído pecaminosas revistas pornográficas a la casa del señor?
- Me insultas Cura Héctor, me insultas..
- Es lo único que pareces haber leído. Tus ojos gritan sexo sexo sexo
- Pues si tanto te inquietan mis ojos, me los arranco.
- Arráncatelos pues. - se los arranca. Sangra.
- ¿Y ahora? ¿Y ahora qué Cura Héctor?
- Ahora que estás ciega, podrás leer las biblias en braile que encargué el año pasado a Zimbawe.
- Pero no sé leer en braile... - con los ojos en las manos
- Aprenderás Hermana, aprenderás.

Reunión

Yo los miraba desde mi ventana hace ya unos minutos. Eran 4 o 5, no podía definirlo desde tan lejos. Casi que llovía y el viento que soplaba, movía las cortinas de mi ventana. Me dolía la espalda de estar inclinada hacia adelante, con los codos apoyados en el marco de madera. Los miré reir un buen rato. Estaban jugando algo con cartas de colores, pero no pude entender qué. Me hubiese gustado estar allí, ser parte de sus chistes y que me miraran mirar. Creo que en un momento el juego acabó cuando uno de ellos festejó y los demás miraron fulminantes a una de las jugadoras.
Al rato se me cansaron los codos. La noche estaba fría y subí la estufa. Apagué las luces y me fui a dormir. Una vez en la cama, escuchaba sus risas y me sentí chiquita, quedándome dormida mientras hablaban los adultos.

Moraleja: no bajar las escaleras con medias, pues quién sabe (y no lo digo porque me haya pasado a mi) podrías terminar en el piso, rompiendo tazas ajenas y con un moretón en la cintura con forma de U.

lunes, 30 de julio de 2007

Odio

Sabés qué Alberto, estoy harta. No me mires siempre así, porque te digo, estoy harta. Pará, pará con esa camarita. ¿No aprendiste nada en el viaje al Norte que hicimos? Que si no aprendiste nada te digo, ¿No te acordás lo que dijo ese antropólogo? Que le robás el alma a la gente si seguís sacando fotos, a mí ya está, yo ya soy un caso perdido, ya tengo el alma robada. A mí ya me la robaron, me la robastes. Me la sacastes desde el primer día, me internaste acá cocinándote milanesas. Oleme. Mirá el olor que tengo en el pelo por dios, milanesas, a eso huelo. Quién me mandó a tenerte Alberto, decimelo porque lo muelo a golpes. ¿Sabés todas las cosas que me perdí por criarte? Nah, qué vas a saber vos. Pero pará un poco con esa camarita dios santo, dejala querés, me vas a enloquecer. Eso querés, ya me robaste el alma, ahora querés verme ahí en el Moyano. En el Moyano te digo, ¿no te acordás que la fuimos a visitar a la tía Celia a ese hospicio? Ahí me vas a ir a visitar, nah, qué me vas a ir a visitar vos, el día que me internes me dejás ahí tirada, total, alguna de tus noviecitas del barrio te va a succionar toda mi herencia y ni te vas acordar de mí.
Me hacés reír. ¿Sabés lo que quería ser yo Alberto? Secretaria. Sí, secretaria. Como escuchás, así, toda arregladita, con un trajecito, ordenada, con una agujereadora en la mano. Y mirame Alberto, mirame por dios, mirá lo que me hiciste ser.

Moraleja
¿Cuántas películas pueden ir a verse dos veces en una semana al cine?

domingo, 29 de julio de 2007

Audionovela

Lolita y Paco se conocieron una noche de verano en un bar.
Ella llevaba una camisa con palmeras, y ese detalle fue la excusa perfecta para empezar a hablar. Lolita era audaz, y no se dejaba seducir así como así. Paquito toreó con Lolita durante toda la noche, apelando a todos los recursos habidos y por haber para conquistar esta tía que estaba de puta madre.
Lolita sabía que esa noche estaba especialmente atractiva , se había mirado en el reflejo del bar antes de entrar, y había pensado para sí: si fuera hombre, joder, a cojer por culo.
Después de muchas propuestas indescentes, Lolita aceptó compartir un taxi con Paco hasta la rambla y caminar descalza por la playa. Paquito nunca había olvidado el capítulo de Kevin creciendo con amor, y colocó sobre los hombros de ella su campera de cuero negra. Luego rodeó con sus velludos brazos la cintura de Lolita y dijo: Joder tía, venga, no te hagais desear, bésame.
Así nació el amor, pero no duró más de esa noche.

Moraleja
Lolita llamó a Paco días después, y nunca recibió respuesta. Sin embargo, ayer Paquito dejó un mensaje en la contestadora de ella. Lolita contestó, y Paco también. Hete aquí el intercambio de mensajes al que la redacción de este blog accedió de una manera más que misteriosa:
escuchá en vivo los mensajes en http://www.francobianco.com/private/pacoylola1.m3u
bajate la secuencia para tu ipod en http://www.francobianco.com/private/pacoylola1.mp3

miércoles, 25 de julio de 2007

Citas

En esta noche de verano cielo azul...

una cita



"Como regla, los que se cuidan el pelo son garcas, fija, eh"



Moraleja

Poema hip hop en inglés
ey dood

whats up meen

here in the towwwwwwnn

everything okeyyyyy

domingo, 22 de julio de 2007

Fuera de contexto

" se sintió lindo" dijo stacy al tener su primer encuentro sexual. Como en todas las telenovelas e historias juveniles, quien tiene su primer encuentro sexual está condenada, sí, a quedar embarazada. Stacy, meses después, se enteraría de este infortunio. Stacy sería sorprendida por su madre en el baño con un test marcando positivo en la mano.
"el olor de su pelo" dijo stacy cuando mencionó aquellos detalles que le habían gustado de su encuentro con Richard. Entre otros rasgos escribió en su diario: Sus músculos dorados me recuerdan a mi adorado abuelo Jhon.
"mirá si tiene mal aliento u hongos!" Exclamó Richard segundos después de que Michael le había revelado el plan secreto. Michael y Richard eran pareja y estaban en bancarrota: sus cuentas bancarias enrojecidas, y sus pompis también, porqué no. Michael y Richard al conocer en un Market a Stace, pasaron 3 vacaciones seguidas en su mansión de Miami. Pero luego las cosas fueron cambiando, los ceros en las chequeras desaparecían, y Stacy, más adinerada que nunca. Una noche de tormenta en la cabaña del lago, entre copas de tinto francés 1947 establecieron un pequeño y macabro plan. Richard enamoraría a Stacy, la dejaría embarazada y así ellos accederían a la mitad de su incalculable fortuna.
"sino, me verá en mi ambiente" Gritó desgarrada la abogada, y cerró de un portazo la sala de conferencias.

martes, 17 de julio de 2007

Detectivas

Esto de internet te vuelve una hacker profesional. Bah, en realidad no es hacker exáctamente. Se trata más bien de ese tipo de actividad detectivesca que se realiza cuando uno
a) está comenzando a obsesionarse con otra persona
b) quiere obtener algún tipo de información de esa persona
c) está aburrido y tiene la totalidad de la web a su disposición.
Y entonces están dadas las condiciones para que comience una búsqueda infernal, que empieza por poner el nombre de la persona sobre la que recae el interés, en google, también el nombre de sus ex, ¿Por qué no?. Y ahí ya estás entregada, te echás a nadar por la marea del fotolog, registrando más de 1000 fotos con tal de ver esta persona en otra situación y no generar más que: odio, celos, expectativa de explicaciones por la compañía de extraños, etc.
La pregunta es ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Hace falta?

viernes, 13 de julio de 2007

Prosa erótica



Estábamos con Marisa y Romina hace tiempo recostadas en mi alfombra, en una de esas escenas de película donde las amigas se cuentan secretos, hablan de chicos, comen chocolate, y sobre todo, ríen.
No sé bien porqué, salió el tema de la depilación, y yo dije, horrorizada, que en Mónica Brenta te ponen una lapicera enganchada de la bombacha para depilarte el cavado. Y qué asco esa lapicera que va de chucha en chucha ajustando bombachas.
Entre tanto, Marisa no solo estaba horrorizada sino indignada. Romina solo reía y decía: A mí con un broche de pelo, con un broche de pelo.
Debbie me contó otra experiencia bastante siniestra: La depiladora, para depilarla mejor, le pidió que se quitara toda la panty. Ahora, mientras tocaba lugares que una depiladora no tendría porqué tocar, repetía enérgica: ay estas quedando divina. ¿Hasta qué punto es violación sexual o es depilación profunda?
Yo me pregunto qué tipo de ser perverso es capaz de introducirse en la vida peluda de mujeres, travestis y metrosexuales, y se dedica a arrancar de raíz los bellos que recubren la piel de nuestro cuerpo.
Y ni me quiero imaginar esa máquina siniestra en la cual filtran la cera y dejan a un lado las miles de pelambres para reciclar el elemento depilador. La cultura creo yo, es de terror.
¡Vivan las francesas que no se depilan! ¡Viva!

lunes, 9 de julio de 2007

El círculo

Me parece que todo el tiempo hago cosas sin sentido.
Me hace acordar a la experiencia de los monos que leí una vez en Biología donde un grupo de monos trataban de subir a un lugar y les tiraban con agua, entonces sus hijos nunca subieron,ni sabían porqué, pero estaba claro que no se podía.
Me refiero estrictamente a la práctica de hacerle un círculo a la torta.
No me acuerdo si fue Nico o Tommy el que dijo que el del cumpleaños se come el centro. ¿Se supone que el centro es mejor? ¿Es más rico? A decir verdad hacer ese círculo es toda una ardua tarea, que recibe mucha presión de todas las miradas expectantes y que claramente, nunca logra insertarse en el perfecto centro.
Otra cosa que me causa gracia es que me sale, de manera espontánea, decirle a cualquier persona "un beso" cuando termino de dialogar telefónicamente. Pero fijate que cuando llamás un taxi, no sé si está del todo bien decirle a Buenas noches mi nombre es Alberto , chau "un beso". Después quedo paranoica una semana pensando que Alberto tiene mi teléfono y mi dirección y va a venir a cobrar el beso que le prometí.