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Acostarte a las 7.46 de la mañana y sentir que sos joven de nuevo, no tiene precio che.
ÈRAMOS DOS CONTRA DOS y ellos tenìan algunas ventajas. Para empezar tenían un fuerte de protección basado en una construcción no tan moderna pero aún vigente llamda "escritorio" y nosotros, nada. En realidad sí teníamos, pero después entendí que un fuerte hecho de letras de goma eva no iba a evitar que la rata maldita nos atacara a mí, y a mi compañero, que se distraía todo el tiempo con unas cartas de Barney y con un gato de plástico de 15 centímetros. DISCULPAME pero si seguís mirando las cartas NOS VAN A MATAR, pero a él parecía no importarle. Con sus sabios 3 años de edad se dio vuelta e indiferente al ataque de su hermano y su secuaz, siguió buscando cartas iguales en donde Barney pequeño fuera tan gracioso como Barney grande. Maldito barney. ASÍ PERDIMOS a uno de nuestro bando, o varios, ya ni me acuerdo. SUFRIMOS VARIOS SECUESTROS DIRECTOS por parte del enemigo. Todo nuestro equipo de integrantes de dragon ball fue secuestrado y escondido en el escritorio enemigo.
Y ASÍ comenzó una historia genial, atrapante, colorida y bien iluminada. La vida del mini muffin, pequeño pero de igual gusto y mismas cantidades proporcionales de ingredientes básicos de la cocina del hoy.
“ÉL: - Pero eso no contesta a nuestra pregunta.
¿SABÉS QUÉ? HOY ME VACUNARON, varias veces. Quiero decir ante todo que la vacunación es un hecho inquietante, impredesciblemente mortificante y sobre todo SÍ DUELE. A vos, que te hacés el macho desde afuera y te tocás impunemente el brazo, sabés qué? te digo todo esto. A vos que te hacés el fierita "yo ya me la dí" .Ah, y otra cosa, esto no es feria americana, así que no insistas.

ME ACORDÉ DE VOS cuando un gato se asomó entre las rejas negras de un Hospital público. Tenía, como puede verse en la foto original, manchas de todos los colores y una mirada fija, lejana. No era ciego y tampoco estaba enfermo, miraba serio algo que no ví. No sé bien por qué, porque a vos no te gustan los gatos ni tampoco te atendés en hospitales públicos. Tampoco estuviste en la cárcel así que las rejas no nos llevan a ningún buen puerto. POR AHORA. Dame unos dìas, ya voy a descubrir por qué me hizo acordar a vos.