viernes, 31 de agosto de 2007

brócoli fértil

En un momento me reí para abajo, y te quedaste seria. Pensé que tenías cara de hombre, me dijiste. Buenas amigas me hago yo, pensé. Parecés un hombre, me dijiste. Y enseguida pensé que toda mi vida había tenido cara de hombre y nadie se había animado a decírmelo, y ahora de golpe se te había escapado lo que mis padres habían prohibido decir.
Me quedé pensando en la posibilidad de haber llevado conmigo una cara de hombre durante toda mi vida, y lo terrible que sería que ahora, 23 años después, mis padres me reconocieran que era verdad. ¿Cambiaría mi nombre? ¿Me afinaría las fracciones? Digo, las frankciones, perdón, quise decir, las facciones.
Espero que todo esto haya sido un mal sueño, y que al verme al espejo la próxima vez, no vea algo tan bizarro como un transplante de rostro.

Moraleja
A veces, cuando llegás de madrugada, y mirás un bowl con fideos, podés darte cuenta que los granos del brócoli parecen, de vez en cuando, espermatozoides.

jueves, 30 de agosto de 2007

El objeto mirada

Vení. Asomate.Mirá los balcones ajenos, los otros edificios. Quizás vivir mucho tiempo en una casa te deja el reflejo de la sorpresa ante los ascensores y la gente apilada en torres. Parecen muñequitos adentro de ladrillos de lego. Ahora ya casi me acostumbro, aunque no dejo de hacer un zoom out cada vez que me tomo un elevador y me imagino a mi cuerpo como materia que sube por un tubito a través de un canal hacia arriba de una construcción de cemento. Desde la biblioteca nacional se ve un edificio que tiene un ascensor transparente y que colabora con esta fantasía, ¿lo viste?
Siempre pienso que los balcones, mirándolos desde afuera, son muy peligrosos. Es una simple reja que te protege de no caer al vacío, de no salir disparado como resto.
¿Vos pensás que la gente de enfrente puede identificar la naturaleza del cigarrillo que estás consumiendo? No me mires como si fuera un paranoico, de verdad te digo. Porque la gente desde sus balcones realmente puede ver detalles indeseables. Sin ir más lejos mi amiga Anita vio a su vecino pasearse desnudo varias horas, acariciar y toquetear su elemento viril y aún cuando ella y sus amigas con los encendedores prendidos le gritaban y lo obacionaban, el sujeto ni enterado de la exposición de la que fue protagonista. ¿Y si después te encontrás con un vecino en la panadería que te vio depilándote el bozo? No es joda.

lunes, 27 de agosto de 2007

New Look

En algún momento leí algo sobre unos tipitos que escribieron sobre la percepción, y cómo cuando estamos predispuestos a atender a determinado tipo de estímulo, seleccionamos los elementos al mirar, al escuchar, y creemos que es la casualidad la que nos muestra una y otra vez señales sobre el tema que nos convoca.
Está bien, puede ser que sea así. De golpe empieza a llover, no, no llovía, ahora sí llueve, y toda la ciudad se tiñe de ese clima entre nube húmeda y escenografía de video clip. Veo a un tipo correr un colectivo, aunque sólo vea su sobretodo gris bailar entre sus piernas, me sirve para seguir componiendo la escena.
Ahora, de la nada, se prende un cd de jazz con una batería pesada y una voz de mujer melanco que susurra palabras como "right here..." "..until the night goes away" y otras frases que aunque sean en inglés parecen que fueron escritas para mí, para ese momento. Y hay tráfico, sigue el bajo y la batería marcando un ritmo pausado, un groove de sillón, de arrumaco. Los autos se van moviendo, y las gotas que mojan toda la ciudad parecen sacadas de una pintura impresionista, me río al darme cuenta de que no veo un joraca y que definitivamente voy a necesitar anteojos.
La canción termina, y me doy cuenta que aunque quiera no puedo dejar de pensar en vos.

sábado, 25 de agosto de 2007

Piernitas

Me iba a tomar el 152. Habíamos quedado en merendar en la casa de Ezequiel pero al final di un giro de 105º a la izquierda y en menos de 1 minuto decidimos juntarnos en lo de la Tía. Las puertas del 152 se abrieron torpemente y cuando me disponía a subir, me ví enfrentada a una señora ciega que llevaba puesta una campera amarillo patito. De brazos abiertos, bajó casi sobre mí y me dijo: Tengo que tomarme un taxi.
La tía siempre dice que yo camino muy rápido. Algunos pueden pensar que le da esa impresión por sus cortas patas. Pero no es sólo eso. Claramente tengo un ritmo veloz a la hora de caminar. Lo reconozco. De manera automática, aunque sea media cuadra, casi que corro.
Así que ahí estaba yo, un poco nerviosa con la señora que tardó en acomodarse en mi brazo, dudamos, la izquierda, por arriba, cruzada, ¿Y el bastón?. Todo musicalizado por los frenos de aire de los colectivos que en Avenida Santa Fé suelen dar conciertos sin precedentes. Me dí cuenta tarde. La pobre señora, que había caído entre mis brazos y que creyó que yo la cuidaría en la salvaje avenida, era víctima de mi ritmo acelerado y casi que corría, a ciegas, del brazo de una desaforada que la hacía esquivar personas, mascotas, paradas de colectivos y baldozas desajustadas. Cuando la subí al taxi, casi que la ví temblar y pensé: Debe pensar de mí, lo peor. Por suerte cerré la puerta y no dejé ninguna de sus extremidades enganchadas, bueno, hice todo tan apurada que eso creo, no sé, no estoy segura.

viernes, 24 de agosto de 2007

Medias


Mat nuestro amigo ya lo dijo en su programa radial número 12, las medias parecen swingers. No hay manera de mantenerlas respetuosas ante la idea de la pareja, lo igual, lo similar, unido, presente. Yo por mi parte renuncié a la idea ambiciosa de mantenerlas apareadas en forma organizada y simplemente me contento con mantener algunos colores o ideas en común. Este es el caso de mis medias del día de hoy, de fondo negro ambas, una de gatos y otra de flores.
Romeos Voluntarios todos los miércoles en vivo a las 20.00hs por http://www.radioxradio.com/ o escuchate los programones online en http://www.romeos.podomatic.com/

jueves, 23 de agosto de 2007

Perfiles


La tía
- No existe posibilidad alguna de preocuparme por un supuesto robo. Mis objetos jamás serían robados en ningún contexto, ni tampoco objetos ajenos. Casi no acontecen robos.
- La gente nunca se masturba ni se masturbará en la calle.
- A nadie le interesa mi conversación, aún cuando pueda estar hablando en voz extremadamente alta.
Luisa
- Constantemente hay gente robando autos ajenos. Por otro aldo, existen altas chances de que mis objetos sean hurtados por profesionales que a cada segundo merondean a mi alrededor.
- Junto a las paredes de baldíos en construcción, frecuentemente pueden verse acabadas de gente que se masturba a la noche, y lo seguirá haciendo por el resto de los años.
- Todos oyen y prestan atención a cada uno de mis comentarios, y cuchichean sobre mí y mis amigos. Por eso es necesario hablar siempre en voz baja.
Moraleja
¿Por qué no puedo saltar como una persona normal?

Interferencias


- Dale, no digas eso. ¿ Por qué no querés venir?

- Ay no sé.. es que.. nunca la paso bien esas reuniones Celia, me siento como incómoda. Estamos grandes amiga, para esas cosas..

- Estás segura que sólo una cucharadita de polvo para hornear?


- Sí nena. Hago esa receta desde que nací..


- Bueno, vas a venir?


- No, estoy cansada además.


- Pero Esther! si a los hombres les encanta tu concha!

Moraleja: en caso de acceder por interferencia a conversaciones ajenas, abstenerse de escucharlas.

lunes, 20 de agosto de 2007

Ser mujer

Lo ví mientras miraba. Sí, lo sé, es terrible. Pero lo ví. Me descubrió mirando y se murió de la vergüenza, encorvándose en un gesto casi de Yoga, con las manos tocándose las pantorrillas. Lo ví mientras miraba, venía diciendo, y no es que no me daba cuenta. ¿Y qué miraba? Te preguntarás ya irritado por mi insistencia. No importa qué miraba. Lo importante es que quería sumergirse, volverse espuma, meterse adentro. Cuando terminó de mirar suspiró como indefenso, y me dijo: "podría pasar allí un día, y aún así no me aburriría".

Yo miraba intrigada, qué de lo que mira está mirando, qué mira con esa cara de ternero, de cochinillo de 20 días alimentado solamente con leche, abierto de patas sobre la mesa de un restaurant.
Moraleja
Los masajes son un camino de ida, un ticket sin retorno,

sábado, 18 de agosto de 2007

Cocina Roja

Las gotitas de sudor, iban bajando de a una, despacito, suaves por su espalda. De un manotaso se secó la frente, sabiendo muy bien que eso no era lo que la incomodaba. Se dejó caer en el piso, se tomó las rodillas y cerró los ojos. No entendía por qué le latía tan fuerte el corazón. No era la primera vez que decidía terminar así una relación. El dicho bien decía la cuerda se corta siempre del lado más débil, y ella sólo trataba de cortar esa cuerda. No era tan terrible.

Sus manos se posaron sobre el cuello de èl. No pudo controlarlas ; ya no escuchaba los gritos de Ernesto pidiéndole por favor no, ni a Oscarsito llorando en el otro cuarto, ni siquiera notaba la interferencia de la radio que tanto solía irritarla. De pronto, su sudor, se tiñó de rojo. También su ropa, sus manos y el torso de Ernesto, que unos segundos después dejó de respirar.

Farándula

No sé porqué, pero estábamos en la pileta del cantry con Graciela Alfano y su pareja, Matías Alé. Ella brillaba en su bronceado y sonreía. Tenía un tapado de piel blanca. Una niña de pelo negro le pregunta con voz aguda: ¿Y porqué no tienen hijos? Y yo, haciéndome cargo de la respuesta, abrazando a Matías de costado, le respondo: "Bueno, ahora Graciela encontró a su príncipe... tienen que trabajar, y después van a tener hijos". Yo era algo así como una íntima amiga de la pareja, y compartía con ellos un findesemana burgués.
Después caminamos con Hugh Grant por el bosque interno, entre unas casas de madera y el pasto húmedo. Él por momentos usaba anteojos negros, y después se los sacaba y sonreía. Eso sí que me acuerdo, sonreía mucho. Tenía los ojos celestes, y su expresión clásica de incomodidad.