miércoles, 16 de abril de 2008

De película

Un tipo me regaló una biblia y automáticamente le dije que sí, y antes de tirarla me dí cuenta de que quizás a Dios no le iba a gustar mi poca actitud de cristiana y me castigaría en el rendimiento durante el examen.
Me quedé con la biblia y no sé si fue el taxista llamado Amigo, la biblia o la meditación zen de mi amiga jimena, pero me fue bien, che.

3 comentarios:

alejandro cronopio dijo...

Felicitaciones!

Quizás el taxista era DIOS....



saludos...

Martín dijo...

Grosa! (por el examen)

Al respecto de lo otro: una vez iba a Ciudad y me dieron una de esas biblias chiquititas, de bolsillo, y tuve un dilema muy parecido. Creo que al final se la deje a mi abuela en la cómoda! ejem... besos!!!

toto scurraby dijo...

conservela entonces.vio como es la cabala