jueves, 18 de septiembre de 2008

Fantaseando

Si no fuera psicóloga sería chofer de algún transporte. Tendría un letrero que diría LA LULI, y colgados en el espejo retrovisor, muchos artículos que mi público iría olvidando viaje tras viaje. Me gusta cuando la gente se olvida cosas en el pasillo, pero a mí no me gusta olvidarme nada. Por eso cuando me bajo de los taxis o de los colectivos o me voy de un cine, miro para atrás. Siempre.
Y peor si tenés abierto un cierre de la mochila bolso o cartera. Me pone frenética. La luli aunque esté manejando a 120km/h por la avenida Roque Sainz Peña no deja que ningún pasajero viaje con sus cierres abiertos. Frena en medio de la avenida triple mano y al grito desaforado de CERRALO POR FAVOR indica un buen comportamiento. La luli es prolija, y le gusta siempre que haya buen olor en el micro. Si algún crío se vomita encima, o le vomita la nuca a otro pasajero, que es pior, saca enseguida su kit de limpieza y se ocupa de resolver el enchastre amarillo. Eso sí, ante todo, la prolijidad.

4 comentarios:

Unknown dijo...

la luli definitivamente tendria muchos peluches (truchos) de kitty colgando del espejo...

cantobar dijo...

la luli la rompe.

alejandro cronopio dijo...

GENIAL!

Nelson dijo...

Que jodido debe ser tener a la Luli de vecina!!