Tenía hambre. Qué iba a hacer. Mi madre me proporcionó una extraña vianda, en bolsa, compuesta por unas fetas de jamón, queso en bolita y un pedazo de pan. Tenía hambre, era tarde, y encima las luces se empezaban a apagar.
Decime qué-iba-a-hacer. Yo qué me iba a imaginar que me estarían filmando minutos después mientras rasqueteaba la bolsa con jamón, y que él me iba a mirar cómo comía los retazos rosas que arrancaba de la bolsa.
Yo lo último que quería era que él me viera así, manipulando el jamón como si fuera una cavernícola que acababa de cazar su presa. Pero es que, realmente, estaba famélica. Qué triste soy, comiendo jamón y mirándote a vos.
Moraleja
No, no comas cenas improvisadas en frente de gente que te gusta, y menos si esa gente está en pareja, y menos si te filman comiendo de una bolsa blanca.
3 comentarios:
Mirá, todo es depende, viste. Hay quienes ver cómo una persona come les resulta algo totalmente atractivo, erotizante, sensualístico... y mientras más se acercan al ganado porcino en esa práctica gastronómica, tanto mayor es su excitación.
Pero no es mi caso. Igualmente, me gustaría ver el video.
Iba a decir algo parecido: los gustos del otro son, en todo caso, subsanables.
Lo que NO se debe hacer es comer y poner cara de cordero degollado que piensa "no me veas asi" mientras miras fijo a la persona que te gusta por encima de la comida, desde atrás de la bolsa, con la verguenza encima.
Si hacés lo mismo, pero con cara (y pensamiento) de "te gustaría que te convidara, eh?", todo cambia.
Siempre es la actitud, lo importante.
Por ahi, hasta le ofreces y resulta que le gusta el jamón en bolsa.
Y te dice con carita de pena "mi novia es vegetariana"...
ay chicos!
Publicar un comentario